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Jubilación de nuestra directora Dª María del Carmen Bujalance Zafra

maricarmenbujalanceEl pasado miércoles 27 de Junio, asistimos a la Jubilación de nuestra directora Dª María del Carmen Bujalance Zafra. Tuvimos la celebración de una Eucaristía en la capilla de nuestro Colegio, la cual estuvo presidida por nuestro Sr. Obispo, D. Demetrio Fernández. Después de la misa, tuvimos un ágape en el mismo Colegio.

Os adjuntamos la carta de despedida de nuestra directora Mari Carmen.

(Ver album de fotos en el Facebook del Colegio Trinidad)

Queridas familias:

Las despedidas siempre tienen un sabor agridulce y los sentimientos se entretejen aunque sea distinta su naturaleza, por eso en este momento, siento pena, satisfacción, y también, por qué no decirlo, un cierto alivio al poder traspasar las responsabilidades del cargo porque el cansancio también pesa. Pero por encima de todos, el sentimiento que cobra más fuerza es, sin duda, la gratitud. Dice Francisco de Quevedo” El agradecimiento es la parte principal de un hombre de bien”

Por todo ello mi despedida irá hilada principalmente a la gratitud que profeso por todos vosotros, padres y madres que me habéis acompañado en este largo camino de proyectos, de crecimiento, de ilusiones, también de dificultades, aprietos y retos para construir lo que hoy es este gran proyecto del colegio Trinidad.

Desde el año 1979, en el que inicio mi relación con los antiguos colegios Trinidad I y Trinidad II, no he dejado de trabajar con esfuerzo y dedicación para responder a las expectativas que en cada momento de mi largo recorrido, profesional, personal y humano, se ha esperado de mí. Siempre con actitud de servicio hacia vosotros, padres y madres, y a vuestros hijos e hijas, el tesoro más preciado que puede tener un colegio, nuestros alumnos.

Aunque comienzo en el año 79 en Trinidad I y II, formando parte del AMPA y colaborando con los colegios, dando clases durante los veranos a alumnos con dificultades económicas, no es hasta el curso 2003/04 cuando se me pide que dirija los colegios. Mi relación contractual con los colegios de la Trinidad comienza en el año 1989, cuando nuestro gran y santo fundador, D. Antonio Gómez Aguilar, me ofrece trabajar como profesora de inglés en Trinidad-Sansueña, donde permanecí como profesora y jefa de estudios durante 14 años.

Mis inicios en esta nueva misión, de dirigir los colegios, que el Señor y D. Santiago Gómez Sierra me encomendaban en aquellos momentos, fueron duros, en los que tuve que demostrar con mucho esfuerzo, dedicación y trabajo, que mi tarea era ponerme al servicio de toda la comunidad educativa, padres profesores y alumnos para que entre todos llevásemos a los colegios a lo más alto. Que mi objetivo prioritario era generar un espíritu de equipo, crear un ambiente propicio para la colaboración y el entendimiento, creyendo que la comunicación y la empatía son siempre estímulo para el trabajo bien hecho.

Considero que cuando las personas se sienten parte imprescindible del lugar en el que desarrollan sus funciones todo lo demás fluye casi sin esfuerzo.

        Aprovecho este momento para pedir disculpas cuando no haya podido atenerme a estos principios, bien porque la toma de decisiones lo requería, bien porque no haya estado atenta.

Pasados esos primeros momentos, y con la ayuda indiscutible de nuestro Señor, llegamos a formar una comunidad educativa cohesionada, coordinada y trabajando todos en la misma dirección, a pesar de las carreras que nos teníamos que pegar, los profesores, yendo de un colegio a otro para cubrir nuestro horario. Aun así éramos felices en nuestros coles, con sus ventiladas ventanas, a través de las cuales entraba un airecito en pleno invierno que nos obligaba a todos, alumnos y profesores a escribir con los guantes puestos, con sus frágiles techos a los que teníamos que andar continuamente apuntalando, con sus minúsculos patios que obligaban a vuestros hijos e hijas a jugar al fútbol con un envase vacío de batido, … en fin que os voy a contar a muchos de vosotros, mis queridos padres y madres, que hemos compartido los últimos once años, de los cincuenta que gracias a nuestro Fundador D. Antonio, estuvieron los colegios ubicados en esos espacios.

Gracias mi querido claustro, por haber trabajado todos codo con codo para conseguir que nuestros colegios fuesen elegidos por las familias cordobesas, no por sus instalaciones o por su infraestructura, si no por tener un magnífico potencial humano, cargado de valores humanos y cristianos.

Y por fin, después de muchos años de espera, de muchas peripecias, retrasos en la construcción, y un enorme esfuerzo por parte de todos, profesores, titulares y las buenas personas que Dios puso en el largo camino recorrido hasta llegar a la meta, aterrizamos en este gran y esperado proyecto, nuestro nuevo colegio Trinidad. Mi gran sueño, ponerlo en marcha y jubilarme en él. Le doy gracias a Dios por todo ello y por tener unos padres y madres maravillosos, que no me han hecho muy difícil el trabajo de llevar el timón de este gran barco durante 15 años.

Aunque al principio dije que mis palabras irían hiladas a la gratitud, no puedo dejar de pedir perdón por los errores cometidos, por si los nervios me traicionaron, si me dejé llevar por la impaciencia, si fui espina para alguien, o si los afectos no afloraron como debieran. De verdad de corazón, lo siento.

        Si preguntamos, ¿Qué es jubilación? …Jubilación viene de  júbilo, alegría, gozo que se experimenta cuando hemos hecho con dedicación y empeño una acción, en este caso la de enseñar, educar y dirigir. Me voy con la satisfacción del deber cumplido y de haberme entregado en cuerpo y alma en mantener a flote este enorme barco y continuar con esta gran obra de Dios que inicio nuestro querido Fundador D. Antonio Gómez Aguilar.

Le pido al Cristo de la Providencia, que este descanso conquistado se convierta en una nueva etapa de paz y de mayor libertad para dedicarme a la construcción de un nuevo proyecto personal junto a mi marido mis hijos y mis nietos, que calladamente han soportado mis ausencias, mis tristezas, y a veces mi mal humor..

Y para terminar, deciros que estoy convencida, y que no me cabe ninguna duda de que el timón de este gran barco se queda en buenas manos, pero a pesar de eso, me gustaría haceros algunos ruegos; apoyad a la nueva dirección y al nuevo equipo directivo, convenceos de que las decisiones que toma el centro y las ayudas que se os solicitan, que no os quepa la más mínima duda, que siempre serán en beneficio de vuestros hijos e hijas y en la mejora del proceso enseñanza aprendizaje, tanto en la dimensión académica como en la personal, humana y cristiana.

No hagáis críticas gratuitas y carentes de información, acudid siempre a la fuente para ser informados, que a veces, sin pretenderlo, podemos hacer mucho daño, no sólo al colegio, sino también a vuestros propios hijos e hijas. Que las críticas sean constructivas, no dirigidas a destruir un proyecto educativo, que por otro lado hemos elegido para nuestros hijos y conlleva un gran esfuerzo por parte de todos el llevarlo a cabo

Dad gracias a Dios por poder tener a vuestros hijos en un colegio diocesano, de ideario cristiano, que trata de desarrollar los talentos de todos sus alumnos y tiene siempre presente la singularidad de cada uno de ellos, ya que para este colegio todos nuestros alumnos valen.

Tened siempre presente que Él siempre está ahí y no permitirá que desfallezcáis o que nadie derrumbe su obra.

Os agradezco de todo corazón las muestras de apoyo y cariño que he ido recibiendo de vosotros en todo momento, especialmente en estos últimos días. No me despido con un “adiós” si no con un “hasta luego ”.

Os llevaré siempre en mi corazón. Muchas gracias por confiar en esta gran familia de la TRINIDAD. Que tengáis un feliz verano!!!!!!!

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